¡ADIÓS VERANO! ¡ADIÓS MERIENDAS!

POR ANTÓN PÉREZ | FOTOS: MIGUEL ÁNGEL DÍAZ 

Aunque ya no queda mucho para que el frío vuelva a hacer acto de presencia, de momento las temperaturas suaves y las primeras lluvias sostenidas le dan un respiro al campoAunque ya no queda mucho para que el frío vuelva a hacer acto de presencia, de momento las temperaturas suaves y las primeras lluvias sostenidas le dan un respiro al campo. Aunque ya no queda mucho para que el frío vuelva a hacer acto de presencia, de momento las temperaturas suaves y las primeras lluvias sostenidas le dan un respiro al campo: reverdece la tierra al germinar las semillas de las plantas que murieron al acabar la primavera, las aves y otros bichos vuelven a hacerse notar, tras pasar el verano medio aletargados; y son varias las especies de flores que aprovechan esta “segunda primavera” para florecer y fructificar. Dos de ellas en concreto, similares, aunque no estrechamente emparentadas, son viejas conocidas de pastores y otra gente del campo, que les han dado el nombre popular de “quitameriendas”: reflejo de la época en que aparecen, cuando al ser los días cada vez más cortos uno se retira antes a casa, a tomar una cena más temprana en lugar de un tentempié campestre a media tarde.

Quitameriendas (Merendera bulbocodium) Parque de polvoranca-Leganés 1 copia.JPG

Ambas especies se parecen a simple vista: flores de color lila pálido (blancas a veces), que brotan a ras de suelo, sin que se vean hojas asociadas; pero son fáciles de distinguir: las auténticas quitameriendas (Colchicum montanum; que aparece en muchos libros con el nombre antiguo de Merendera montana) tienen tépalos (piezas florales de varias familias de plantas bulbosas, donde no se distinguen sépalos y pétalos) con forma de cinta y apuntados, como hojas de hierba, y que se abren desde la base, asemejándose así la flor a una pequeña estrella. Los tépalos del azafrán de otoño (Crocus nudiflorus) en cambio se alzan del suelo fusionados en un pequeño tubo, y luego al abrirse tienen forma ovalada. Por lo demás, los ciclos vitales de ambas plantas son muy similares: a medida que las flores van siendo polinizadas y fructifican, brotan luego las hojas, estrechas y con pinta de hierba en ambas especies; hojas que permanecen verdes durante el otoño y hasta la primavera si el tiempo no es muy frío. Las hojas cargan de reservas un bulbo subterráneo, que es la parte de la planta que permanece viva durante el verano, y de donde brotarán de nuevo de una a varias flores el otoño siguiente. A mayores de reproducirse por semillas, es habitual que los bulbos de estas plantas produzcan otros hijuelos, que van a su vez dando lugar a nuevos pies. 

Azafrán silvestre 4 (Crocus nudiflorus) Pineda de la Sierra-Burgos copia.jpg

Tanto quitameriendas como azafranes de otoño están emparentados con otras especies aprovechadas por el hombre. Todas las plantas de la familia de la quitameriendas producen un compuesto químico muy tóxico, la colchicina, que detiene la división celular, y que sirve a las plantas como protección frente a los herbívoros. Esas mismas propiedades de la colchicina han sido empleadas en estudios de Genética, para estudiar las etapas del proceso de división celular, y también en mejora genética de vegetales, para conseguir cultivos con grupos extra de cromosomas, que aunque se vuelven estériles suelen producir frutos de mayor tamaño. Por su parte, el azafrán de otoño es pariente próximo del azafrán de cocina, una de las especias que, por el poco rendimiento que se extrae de la planta, mayor precio alcanza en el mercado. El azafrán cultivado, que llegó hasta España con los árabes, es una planta estéril (se multiplica por bulbillos) cuyo origen silvestre se desconoce. La parte que se aprovecha en cocina es el estilo (ápice de la parte femenina de la flor), dividido en tres filamentos, que se puede reconocer también en nuestra especie silvestre. Además de la especie de uso en alimentación, muchas otras especies de azafranes (tanto las estirpes silvestres como variedades cultivadas) se plantan como flores ornamentales en jardines, usándose en este caso sobre todo especies de floración primaveral en vez de otoñal, pues suelen ser de las primeras flores en brotar al inicio del año. 

Azafrán silvestre 7 (Crocus nudiflorus) Pineda de la Sierra-Burgos 1 copia.jpg

Ambas especies son propias del oeste de la región mediterránea: la quitameriendas vive por el centro y norte peninsular, y llega luego hacia el este hasta los Alpes; y el azafrán de otoño vive en las montañas peninsulares y del norte de África. Esta última especie crece sobre todo en praderas de montaña, por encima de la línea de arbolado. La quitameriendas aparece en cambio a menor altitud también, en zonas abiertas de dehesas, prados de ganado, bordes de caminos y similares. Una es pues más fácil de ver, y el otro representa un reto más audaz: dos objetivos que marcarse para salir de casa en octubre. 


Fotos cortesía: Miguel Ángel Díaz