PÁJAROS CARPINTEROS

POR ANTÓN PÉREZ | FOTOS: LUIS SITGES 

A las puertas de la primavera, los árboles de hoja caduca, cautos y con la mirada puesta en durar, lucen aún desnudos; nunca se sabe cuándo puede caer una helada tardía. Menos preocupadas por el futuro que por el presente, las plantas herbáceas acumulan verde y flores por todas partes, y el aire se llena ya de trinos y zumbidos. Y es el mejor momento del año para, entre las ramas vacías de hojas, localizar a los protagonistas de este artículo, que están en pleno pico de actividad previo a la reproducción: los picos menor y picapinos, dos especies de pájaro carpintero con más de un rasgo en común. 

Al contrario que el pito real (del que se ocupó un artículo anterior), el pájaro carpintero más fácil de ver en Madrid, que es de hábitos muy terrestres, estos dos pájaros carpinteros pasan el día entre ramas y troncos, sin apenas bajar al suelo. El pico picapinos Dendrocopos major es el mayor y más frecuente de los dos: de tamaño similar al de un mirlo, hace al menor Dryobates minor, que es poco más corpulento que un gorrión, buen merecedor de su nombre. Con todo, y si el tamaño no es evidente, ambos pueden inducir a confusión al principio, al compartir tanto hábitat como un diseño blanquinegro similar. En el pico picapinos el blanco por arriba se reduce básicamente a grandes manchas sobre los hombros, mientras que todo el dorso es negro. El vientre sin embargo es uniformemente cremoso, salvo la porción bajo la cola, de un llamativo tono rojo. El pico menor carece de estos tonos rojos en el vientre, que está en cambio surcado de finas estrías oscuras; y es por arriba sin embargo más claro, mostrando en alas y dorso un continuo de franjas blanquinegras. Los machos de ambas especies se diferencian de las hembras por presentar marcas rojas en la cabeza: toda la coronilla en el menor, y apenas un cuadrado en la nuca en el picapinos. 

Picapinos 2 copia.JPG

Pese a su nombre común, el pico picapinos puede ocupar cualquier tipo de masa forestal, sin hacer ascos a zonas urbanas lo suficientemente arboladas. El pico menor resulta más escaso, y en la Comunidad de Madrid suele aparecer en bosques de ribera, pues prefiere los árboles de madera blanda como fresnos o chopos. Ambas especies dependen en todo caso de que haya una cantidad suficiente de árboles añosos o enfermos, pues se alimentan principalmente de invertebrados capturados sobre o dentro de la madera muerta, distribuyéndose las dos especies según su tamaño entre los troncos y ramas más o menos finas. El picapinos es además de dieta más ecléctica, y consume también semillas grandes como bellotas o avellanas, savia (que drena picando la madera viva), o huevos y pollos de aves que anidan en agujeros. 

Al aproximarse la primavera, ambas especies inician el cortejo y se hacen notar más. Una vez establecido el vínculo, la pareja recuerda a las vecinas dónde están los límites de su territorio tamborileando con regularidad. El tamborileo, propio de los pájaros carpinteros, consiste en salvas de golpes contra la madera (más breves, pero más sonoras, en el pico picapinos), distintas de los picoteos más espaciados y potentes que usan para buscar comida o excavar los nidos. En efecto, ambas especies construyen nidos nuevos cada temporada, excavando huecos en la madera muerta (el picapinos en troncos, el menor normalmente en la cara inferior de ramas de grosor medio) donde en años posteriores podrán criar o guarecerse muchos otros animales. Ambas especies sacan adelante una nidada al año de 5-7 huevos, que eclosionan tras semana y media de incubación. Los pollos tardan algo menos de un mes en salir del nido, y los padres todavía los cuidan durante un par de semanas más. 

Menor 4 copia.JPG

Si bien ninguna de las dos especies está amenazada (aunque el discreto pico menor se hace notar muy poco), ambas deben lidiar, como tantas otras especies de bosque, con la obsesión humana por limpiar el monte: por despojarlo de los árboles enfermos y la madera muerta, que son un componente vital de los ecosistemas forestales. Los dos pájaros carpinteros madrileños son especies sedentarias y relativamente territoriales a lo largo de todo el año, por lo que una vez localizados en una zona es fácil volver a verlos allí en visitas sucesivas. Toca aprovechar ahora para que cada uno encuentre los “suyos”, y poder seguir visitándolos a lo largo del año

Para saber más:

Guía de Aves virtual de SEO/BirdLife

Fotos cortesía:

Luis Sitges
Birding Trekking & Nature
Spain Birding Trips - Viajes Ornitológicos por España 

info@birdingtrekkingandnature.com