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Es Madrid no Madriz Magazine Nº 70 / Enero / Febrero 2019

En el corazón del primigenio Madrid, bajo tierra, y bajo los pies de la Catedral de la Almudena, se encuentra uno de los templos más curiosos y desconocidos de la ciudad, la Cripta de la Almudena, un bosque de columnas de piedra que, además de las funciones eclesiásticas propias de un templo de estas características, es un mausoleo donde reposan los restos mortales de numerosos personajes de la aristocracia y nobleza española.

En los últimos meses, la cripta de la Almudena ha cobrado un inusitado protagonismo tras la decisión del gobierno español de trasladar los restos mortales del dictador Francisco Franco a otro lugar, fuera de la basílica del Valle de los Caídos. Entre los lugares propuestos para el nuevo enterramiento, está la cripta de la Almudena, pues en una de sus capillas, propiedad de la familia del dictador, es donde reposan los restos mortales de su hija, Carmen Franco Polo y los de su esposo, Cristóbal Martínez-Bordiú.

Mientras gobierno, instituciones y la propia familia del dictador se encuentran enzarzadas en complejas disputas legales, a día de hoy, no se sabe si finalmente Franco acabará en la cripta de la Almudena o no. En caso de autorizar el enterramiento en este lugar, la cripta pasaría de ser uno de los templos más desconocidos y bellos de Madrid, a un lugar de enfrentamiento y discordia que no aportaría nada bueno, ni a Madrid ni al conjunto de la sociedad española.

La legislatura se agota y, posiblemente, Franco seguirá en la basílica del Valle de los Caídos de forma indefinida pero, si finalmente los restos de Franco son exhumados y removidos de la basílica, sería deseable que reposen en otro lugar y no en el corazón de España. Ojalá que así no sea y que reine el sentido común, por el bien de todos y para que la cripta siga siendo eso, un lugar de descanso eterno, oración y un lugar para disfrutar de su arquitectura y de sus sorprendentes obras de arte.


Ramón Rivas